
Para todo el que ha nacido en estas tierras,
es un orgullo dar a conocer su cultura, sus raíces, su gentilicio… En este caso
para mí como cocinero lo es aún más. Por ello en cada oportunidad que se me
presenta, me lleno de orgullo para expresar todos aquellos conocimientos acerca
de la cocina regional larense.
Nuestra ciudad cuenta con una ubicación
geográfica privilegiada, lo que facilitó el intercambio con otras regiones desde
la época de la colonia, y que se convirtió en razón fundamental para el
desarrollo de productos y platos elaborados en esta zona, enriqueciendo nuestro
acervo culinario, dándole renombre a nivel nacional, bien sea por sus platillos,
lácteos y embutidos, ganadería ( bovina principalmente por la raza carora,
caprina de gran valor en nuestra culinaria), su panificación, la calidad de sus
frutas, verduras, hortalizas, hasta por las empresas que han establecido su sede
en la ciudad.
Contamos con tierras bendecidas en toda la región en
especial en el valle de Quíbor y Sanare. De allí extraemos rubros como papa,
cebolla, ají dulce, pimentón, café, hierbas, entre otros, de excelente calidad.
La zona xerófila de Siquisique en el municipio Urdaneta, nos regala piñas de
gran belleza, perfumadas e inigualable sabor, por si fuera poco en estos suelos
se elabora un excelente cocuy de penca, de exquisito sabor y que para muchos es
el de mayor calidad en toda la región.
También cabe destacar la gran labor
realizada por nuestros productores locales. En todo el espacio geográfico
larense existen innumerables productos elaborados por pequeñas empresas
familiares, que sin duda alguna contribuyen enormemente y con creces a la
consolidación de nuestro patrimonio culinario. Así como hacemos mención de los
productores locales debemos nombrar empresas como DUSA, Bodegas Pomar y
chocolates El Rey, entre otras, que creyeron en el potencial de la región desde
un principio, convirtiéndola en referencia a nivel nacional e
internacional.
Todos estos puntos favorables, sumados a nuestra ubicación
geográfica y a un recetario de gran riqueza, no hacen más que convencerme y
ratificarme que me encuentro en la capital gastronómica venezolana. Esperando
con ello que se continúe el respaldo a esa parte fundamental en toda sociedad,
llamada gastronomía, nexo fundamental de nuestro patrimonio
cultural.
PARA DESTACAR:
Cocuy de Penca: excelente bebida espiritual
fermentada que posteriormente fue denominada Cocuy y asimilada por el
colonizador, constituyéndose en una
expresión de la cultura hispánica
colonial.
Bicuyes o Vicuyes: Flor del Agave Cocuy, consumido en
encurtidos. Debido a su versatilidad es utilizada en variedad de
platos.
Del proceso de elaboración del cocuy se extrae un zumo oscuro de
sabor fuerte consumido principalmente en salsas. Igualmente suele ocurrir con la
penca horneada.
Frutas: Entre otras el semeruco y la piña, que son de
gran importancia para cocina larense. Consumidos en cualquiera de sus
preparaciones mantienen su exquisito sabor y aporte de
vitaminas.
Lácteos: Como el suero cremoso y sus ajiceros, la nata,
mantequilla, quesos frescos, duros, semiduros, cuajada ácida. Los quesos de
leche de cabra de los que somos el principal productor a nivel
nacional.
Panificación Larense: Acema Tocuyana, acema cubireña, cocadas,
catalinas, cortaditos, canelitas, cachitos, panecitos, paledonia duaqueña, etc.
Nos disputamos junto a los andinos la batuta en esta rama, debido a nuestra
amplia panadería y sus exquisitos sabores.
Recetario: Lomo prensado,
tostada caroreña, carne pata e’ grillo, olleta, mute de chivo, hervido de chivo,
arepas peladas, torta de auyama, dulce de paleta, buñuelos de apio, caraotas
chivatas, caraotas refritas, mantequilla de caraotas, quimbenbe o meleco,
cochino adobao, arepas de chicharrón, mojón (embutido típico caroreño), parrilla
de chivo u ovejo entre muchos otros enriquecen el recetario tradicional larense.